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Corrientes de resaca

El mar es un elemento vivo; nunca está inmóvil. Sus movimientos dependen de la influencia de la luna, la temperatura, la densidad del agua, la fuerza del viento…

Los socorristas conocemos la playa en la que prestamos servicio y estamos pendientes del estado del mar, el viento, las tormentas… debemos tener en cuenta también factores ambientales como la presencia de medusas, vertidos, objetos flotantes, por supuesto del oleaje…

Las olas, que varían según el viento y la profundidad, pueden romper suavemente o con violencia cuando el fondo marino baja bruscamente, produciendo una situación de riesgo para los bañistas. Existen también las corrientes oceánicas, que son ríos enormes dentro del mar. Las corrientes superficiales son debidas al viento y la rotación de la tierra. Las profundas, de gran importancia para la vida en el mar, los cambios de temperatura y el aporte de oxígeno que producen las hace vitales para los habitantes de las aguas.

Pero las corrientes que más nos interesan como socorristas son las corrientes de resaca, en realidad no son corrientes marinas como tales, no son continuas ni permanentes, dependen del momento y la orografía del terreno. En determinados lugares pueden predecirse mientras el viento y la marea se mantengan, pero en otros son impredecibles. Estas corrientes de resaca (Rip current) son las que mayor número de rescates provocan entre nuestros SOS y en general en todas las playas donde se producen.

Una corriente de resaca se origina en la orilla, con mayor frecuencia en bancos de arena y espigones. Contiene el agua de las olas que ya han roto y se dirige mar adentro en perpendicular a la playa. Como más cerca está de la orilla más velocidad adquiere y su fuerza es mayor cuanto mayor es la cantidad de olas y cuando baja la marea.

Se crean en puntos concretos de la playa, sea por la pendiente pronunciada del fondo, o, en ocasiones, por la confluencia de dos corrientes que discurren en sentido contrario.

Imagina un triángulo con la punta hacia la orilla. En el vértice se inicia la corriente que te arrastra mar adentro. No te llevan hacia el fondo, no te hunden, solo te alejan de la playa. Tienes la sensación de que te aspira. Son corrientes con mucha fuerza, ni siquiera expertos nadadores pueden salir de ellas.

La forma de salir es sencilla si la conoces y mantienes la calma. No luches contra ella, deja que te lleve y trata de salir hacia los lados, en diagonal, en un ángulo de 45 grados. Si te sientes fatigado, levanta la mano para que el socorrista te localice y trata de flotar y nadar en paralelo a la playa, se irá debilitando y en cuanto salgas del canal de la corriente las olas te aproximarán a la playa.

Si observas a alguien en problemas en una corriente de resaca, avisa al socorrista, no trates de ayudarle por ti mismo. Recuerda que la fuerza de estas corrientes es mayor que la de un experto nadador. Mientras llega la ayuda, grítale la forma de salir, pídele que trate de flotar y que no se agote nadando contra corriente.

En el dibujo siguiente verás gráficamente cómo salir de una corriente de resaca.

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Siempre que es posible señalizamos las corrientes para que los bañistas las eviten. Os diré que, alguna vez, los socorristas utilizamos esas corrientes para llegar más rápido a una víctima, la fuerza nos impulsa mar adentro y nos ayuda, pero en la mayoría de las ocasiones generan problemas y rescates que no siempre son sencillos.

Recuerda: si mantienes la calma y no te agotas, saldrás por ti mismo en cuanto la corriente se debilite.

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