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Primeros auxilios en un avión.

La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) calcula que el número anual de pasajeros de avión se duplicará en el periodo 2006-2020, aumenta el número de usuarios de este medio de transporte, crecen los vuelos de larga distancia, las compañías low cost, las frecuencias y destinos… cada vez se mueve mayor cantidad de personas, seguro que se producen algunos incidentes, desde los riesgos asociados al propio viaje que pueden afectar a los pasajeros, a las patologías previas o pequeños accidentes producidos en cabina.

Hemos visto en el cine en más de una ocasión una escena en la que se pide la ayuda de un médico ante un problema médico en un avión… curiosamente parece que en un alto porcentaje (alrededor de un 80%) suele encontrarse un facultativo entre el pasaje pero… además de confiar en la diosa Fortuna al seleccionar los viajeros… ¿quién sabe de primeros auxilios en un avión?

Todos los auxiliares de vuelo están formados en primeros auxilios, está entre sus funciones la atención inmediata al pasaje en un accidente o enfermedad repentina. Todos los TCP (Tripulante de Cabina de Pasajeros)  están capacitados incluyendo la resucitación cardiopulmonar (RCP) para proporcionar primeros auxilios en caso de ocurrir un accidente o una indisposición.  Suelen estar entrenados para reconocer distintos problemas médicos y actuar en consecuencia. Algunas compañías forman a su personal por encima del nivel exigido y equipan sus aviones con un un equipo de emergencia a bordo más completo que el obligatorio.

La OACI en el Convenio de Chicago regula la cantidad, contenido y uso de los botiquines de un avión. Siguiendo esa normativa las aeronaves contienen dos botiquines, uno de Primeros Auxilios llamado FAK, por sus siglas en inglés (First Aid Kit), puede ser utilizado por la tripulación o por el pasaje y podemos encontrar uno por cada cien pasajeros o fracción, suele estar distribuidos por la cabina del avión para facilitar su acceso de ser necesario. El contenido,  es el básico para utilizar en caso de malestar o pequeños accidentes producidos en un vuelo, desde algodón, vendajes, tiritas y antisépticos para atender pequeñas heridas, tijeras, pinzas, guantes desechables, termómetro, analgésicos, descongestionante nasal, antiácido, antidiarreico… a ello se añade un formulario de registro de incidentes, un parte firmado por el comandante y el sobrecargo que recoge la incidencia.

Encontramos otro botiquín en todos los vuelos con más de 100 asientos o en trayectos superiores a las dos horas de vuelo, el EMK (Emergency Medical Kit), como su nombre indica es el botiquín de Emergencia Médica, solo puede usarse con la autorización del comandante por un médico. El contenido de este segundo kit permite atender una urgencia médica más grave e incluye instrumental y medicación… desde estetoscopio a sondas, jeringuillas, catéteres intravenosos y urinarios, analgésicos mayores, inhalador, antihistamínico inyectable y otros que solo pueden ser usados o administrados por personal cualificado. Puede haber pequeñas variaciones en el contenido dependiendo de las normas de cada país pero es similar en casi todas las aerolíneas.

Los incidentes mas frecuentes en un avión son los derivados del propio vuelo, dolor de oídos, mareos, nerviosismo… encontramos también desmayos, trastornos gastrointestinales y problemas cardíacos encabezando la lista de los más habituales. En Estados Unidos todos los vuelos comerciales incluyen un desfibrilador (DEA) la normativa americana así lo obliga desde 2004. Lamentablemente en España no es así, la legislación europea no lo considera obligatorio y aún son pocas las compañías que lo llevan en sus naves. Se ha conseguido que los haya en todos los aeropuertos pero no en los vuelos a pesar de alguna iniciativa llevada al congreso en 2011 que no consiguió salir adelante. Esperemos que en breve todos nuestros aviones dispongan de ellos y sigamos avanzando en aumentar los espacios cardioprotegidos.

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