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Hidratación en la montaña.

Senderistas, excursionistas, escaladores, montañeros… tanto los que quieren superar un reto como los que simplemente se acercan a disfrutar del paisaje y del contacto de la naturaleza, actividades placenteras y muy saludables pero en las que debemos tomar algunas precauciones, nos dedicamos hoy a la hidratación, hemos hablado mucho de ella en verano, en playas o piscinas… pero también es importante controlar los líquidos que debemos ingerir cuando salimos a hacer actividades a la montaña.

Aunque a priori no nos parezca que es así, en la montaña la deshidratación puede ser incluso más recurrente que en las playas. Tienes que tener en cuenta que el clima es más seco, las radiaciones solares mayores por la altitud, a mayor altura menor es la humedad del ambiente, por tanto el aire no nos aportará un extra de humedad, tendremos que proveerla con líquidos.

Si hace frío la actividad física implica un mayor esfuerzo, nuestro cuerpo utilizará las reservas en producir más calor porque se pierde más rápido, ese mayor esfuerzo supondrá también mayor sudoración. Si hace calor, al tratarse de un calor seco el sudor se evaporará rápidamente. La disminución en mayor o menor medida de la cantidad de liquido existente en nuestro organismo es el proceso de deshidratación.

La deshidratación puede producir fatiga, desorientación, tirones musculares, desmayos, dolor de cabeza, mareos, disminución de nuestra capacidad de reacción, incluso mermar nuestra competencia para tomar decisiones. Afecta también a la pérdida de concentración lo que puede acabar provocando un accidente de montaña. Un alto nivel de deshidratación puede tener consecuencias muy serias. Podéis suponer si nos ocurre en una zona complicada del recorrido o si estáis escalando en una pared.

Los errores en montaña se pagan caros, como hemos comentado en otras ocasiones debes ir bien equipado, tanto en calzado como en indumentaria, material necesario para el desarrollo de la actividad, mapas, GPS… comida y por supuesto bebida, que es el punto más importante para hidratarnos. Tienes que llevar la cantidad de líquidos que necesitas (incluso más de la prevista) y marcar y planificar donde podrás reabastecerte de agua potable. Es importante que controles que todos los participantes en la actividad van bien provistos.

No esperes a tener sed, en el momento que la sientes, el nivel de deshidratación está sobre el 2%, teniendo en cuenta que los primeros efectos indeseados aparecen a partir del 3% es conveniente beber antes de que nuestro cuerpo nos lo pida. Si nos hidratamos antes de iniciar la actividad empezaremos en la mejor forma física, durante todo el recorrido habrá que ir reponiendo el nivel de líquidos para mantener la condición física y evitar la fatiga y al finalizar ayudaremos a nuestro cuerpo a recuperar si seguimos hidratándonos.

Durante el desarrollo de la actividad bebe a pequeños sorbos continuamente, es mucho más aconsejable que beber gran cantidad de golpe y espaciadamente. Cuidado con el agua de arroyos, manantiales, charcas… pueden contener bacterias y protozoos y causarnos problemas gastrointestinales. No todas las fuentes son potables, en ocasiones ni siquiera las de los refugios de montaña, pueden no estar tratadas. Evita las bebidas alcohólicas que no te ayudan a hidratarte, todo lo contrario, producen deshidratación.

Recuerda… si lo estás haciendo bien no debes tener sed, cuando la tienes ya hay deshidratación

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