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Los diez mandamientos del socorrista.

Ser socorrista es un trabajo serio, la seguridad de muchas personas depende del buen hacer del servicio de socorrismo, tanto en lo que se refiere a prevención como a rescate. Además de la formación hay una serie de claves importantes, estos son nuestros diez mandamientos… que dejamos abiertos para que podáis añadir los que consideréis conveniente:

1.- Fórmate

Es muy importante que sepas lo que haces, porque y como lo haces, ser socorrista no es pasear un uniforme al sol, la formación incluye prevención, técnicas de vigilancia, primeros auxilios, comunicaciones, técnicas de rescate, embarcaciones, reanimación cardiopulmonar, tratamiento de lesiones medulares, cuestiones psicológicas, legales…

Las personas que desempeñan ese puesto deben estar bien formadas, tanto en la parte teórica como práctica. Una formación adecuada proporciona herramientas para desarrollar las funciones de un socorrista, tanto en prevención como en actuación de ser necesario.

2.- Mantén la forma física

Es evidente que una parte de nuestro trabajo requiere de un esfuerzo físico. Llegar lo más rápido posible a la víctima requiere personas que puedan correr y nadar rápido y efectuar un rescate sin problemas. Después de remolcar a un ahogado puedes tener que efectuar una reanimación. Todo ello requiere de un esfuerzo físico importante, es importante que mantengas tu condición física toda la temporada. Nosotros apostamos por los ejercicios prácticos, nos ayudan a mantener y valorar nuestra forma.

3.- Recicla tus conocimientos

Los protocolos de rescate van variando, se crean nuevos, se modifican los existentes, aparecen nuevos materiales, nuevas formas de utilizarlos, estar al día de los avances es vital, hace que nuestro trabajo sea más eficaz. Especialistas en la materia estudian e investigan diariamente para acercarnos las conclusiones basadas en la evidencia científica.

4.- Autoprotección

Respeta el orden de prioridad: 1º el SOS, 2º tus compañeros, 3º la víctima. No queremos aumentar el número de víctimas. Así que antes de nada preocúpate por tu seguridad y la de tu equipo para después poder socorrer a las personas que lo necesiten. La primera norma de autoprotección es la de preservar la propia seguridad.  “Sin rescatista, no hay rescate”.

5.- Prevención, prevención y prevención

No nos cansaremos de repetírtelo, la parte más importante de nuestro trabajo es la de prevenir, no hay mejor rescate que aquel que no se produce. Marcar las corrientes, vigilar usuarios con mayor riesgo, advertir a bañistas de conductas peligrosas… Importante también la prevención de riesgos laborales, protégete.

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6.- Mantén la calma y aplica el sentido común

Es cierto que es importante acudir rápido ante una emergencia pero tómate el tiempo mínimo para evaluar la situación y decidir las actuaciones, protocolos, a quien avisar, el material que necesitas… calma y sentido común.

7.- Trabaja en equipo

¡Qué importante para los socorristas el trabajo en equipo!, trabajar coordinados es vital para nuestra seguridad y por supuesto para el éxito de nuestra labor. Ahí están tus compañeros cuando inicias un rescate, pendientes de tus evoluciones y de ver si necesitas ayuda, para esperarte con el equipo material necesario cuando sacas a una víctima, para relevarte reanimando, para enviarte una embarcación de soporte, para darte ánimo…

8.- Práctica, práctica y más práctica para controlar el estrés

Como más veces practiques un protocolo y más interiorizado lo tengas más sencillo te será ponerlo en práctica llegado el momento. Una buena forma de controlar los inevitables nervios en una situación de tensión es tener claro y haber repetido en muchas ocasiones lo que hay que hacer, los ejercicios prácticos te ayudarán a controlar los nervios y mantener la calma.

9.- Conoce tu lugar de trabajo

Estés al aire libre o en una instalación cerrada mira y revisa tu lugar de trabajo. Conocer las características, los lugares donde pueden aparecer los problemas, las zonas con mayor riesgo de accidentes, nos ayuda en nuestro trabajo de prevención y nos ahorra tiempo en caso de accidente.

10.- No eres un héroe, eres un socorrista… qué no es poco!

 

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